La Rinoplastía es una cirugía que busca armonizar la nariz con el resto del rostro y, cuando es necesario, mejorar la respiración al corregir desviaciones del tabique o alteraciones internas.
Mi enfoque combina estética y función: analizamos proporciones faciales, ángulos y proyección para lograr un resultado natural, equilibrado y acorde a tus rasgos.
Durante la consulta evaluamos tu anatomía nasal, expectativas y antecedentes para diseñar un plan a medida.
Según el caso, se puede optar por técnica abierta o cerrada, con retoques en dorso, punta y tabique; y, si corresponde, integrar una septoplastia para optimizar la vía aérea.
El objetivo es una nariz que se vea bien y respire bien, sin perder tu identidad.
Tras la cirugía se utiliza una férula externa durante los primeros días para proteger la estructura nasal.
La inflamación inicial cede progresivamente en 2 a 4 semanas, mientras que la definición completa de la punta y el dorso se aprecia entre los 6 y 12 meses.
Indicamos cuidados simples y controles periódicos para asegurar una evolución cómoda y segura, con una integración facial armónica y respiración más eficiente cuando había obstrucción previa.
Sí. En muchos casos combinamos la corrección estética con una septoplastia para mejorar la respiración en el mismo acto quirúrgico.
La técnica cerrada no deja cicatrices externas; la técnica abierta utiliza una incisión mínima en la columela que suele ser poco perceptible con el tiempo.
La mayoría de los pacientes retoma actividades livianas a la semana. La inflamación principal disminuye en 2–4 semanas y el resultado se define en meses.
Generalmente a partir de que el crecimiento facial esté completo. Evaluamos cada caso de manera individual.
Buscamos conservar tus rasgos y mejorar proporciones y función. El objetivo es que la nariz se integre armónicamente al rostro.